Capitulo VII: Mi primera NO Inseminación

Lo mío parece de chiste. En este caso, ya me habían enseñado como ponerme las inyecciones. Me pareció muy facilito. Es una especie de boli, en el que pones el medicamento, giras una rosca hasta que marque la cantidad deseada y ya está.

Una cosa positiva del lugar donde vivo es que los medicamentos te los cubre por completo la Seguridad Social, no se si en el resto de comunidades autónomas será igual.

Pues bien, ya había soltado en el trabajo que necesitaba controles periódicos por el exceso de hierro en sangre, por lo que esa parte estaba cubierta. Pincharme se me daba de maravilla, era una profesional del pinchazo. Cada 3 días iba a consulta para que viesen como iban creciendo mis ovulines. Empecé con la dosis mas bajita, 75 de puregon y parece que iba lenta, pero segura, o por lo menos así me lo dijo la ginecóloga. Después de unos 12 días de pinchazos, me dijo que estaba lista para la inseminación, me mando otro pinchacito, Ovitrelle, que sirve para terminar de madurar los ovulos y así, el día de la inseminación se supone que estás ovulando y es mas fácil que el espermatozoide fecunde al óvulo. 36 horas antes del gran día me pincho el ovitrelle, que era tan fácil de poner como el puregón y a esperar.

Llegó el gran día, iba con la vejiga superllena, me recomendaron beber 1,5 litro de agua 40 minutos antes de la inseminación. Pasé a consulta, me subí al potro, eco de rigor y la ginecóloga que empieza a poner caras raras, Me preguntó si me había inyectado el Ovitrell, le dije que sí, me dijo que por favor no la mintiese, yo sin saber que estaba pasando y cabreada por que me hacía mucho pipí y no me decían que ocurría. Llamaron a otro ginecólogo, que también puso caras raras mientras me hacía la eco. Se puede vestir, me dijo. Y antes de que yo pudiera decir nada ya se había ido.

En fin, que sorprendentemente había tenido una ovulación espontanea, ese ciclo no servía de nada!!! Tenía que esperar la regla y volveríamos a empezar.

Si es que lo que no me pase a mi…..

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Capítulo VI: Donde por fin entro en el programa de reproducción asistida

Después de tres meses de espera, me llamaron del hospital. La primera semana de octubre tendría mi primera visita. Olé, que rápido iba todo!!!!.

Pues bien, ahí estábamos SúperM y yo, con todos nuestros informes, los de la SS y los del privado. La doctora que nos tocó, pues un poco seca, pero muy profesional. Nos lo explicó todo muy bien explicadito, que yo soy muy preguntona y hasta que no me aclaran todas las dudas sigo insistiendo. Empezaría a tomar anticonceptivas, ovoplex, y cuando acabase la caja pues el segundo día de la regla me tendría que hacer un análisis y  luego tendría consulta donde verían el estado de mis ovarios.

Vaya…los horarios de las consultas me venían un poco mal, a ver que me inventaba yo para faltar tanto al trabajo…Después de mas de 3 años de tratamiento me he convertido en una experta alteradora de la verdad. No me gusta definirme como mentirosa. Pensando, pensando decidí decir que tenía hemocromatosis, que viene a ser como una anemia pero al revés, es decir, que tenía mucho hierro en sangre y para regular los niveles tenía que ir periódicamente a que me lo extrajesen.

Bien, ya tenía la excusa perfecta para faltar, no quería que nadie en mi trabajo se enterase de mi tratamiento, más que nada porque aunque soy fija, en esa época estaban reestructurando la plantilla y no quería arriesgarme a que me echasen. También había coincidido con un cambio de jefe y tenía que ver de que pie cojeaba.

Ainsss, que ganas tenía de que me viniese la regla para poder empezar. Seguía en mi racha de suerte, después de la consulta en aproximadamente un par de días llegaría la indeseable, 28 días de anticonceptivas y al lío. Echando cálculos en diciembre estaría embarazada de unas 8 semanas, “que buen regalo de Navidad”, pensé. Y aunque intentaba tener los pies en la tierra, no podía dejar de hacerme ilusiones y calcular cuando nacerían mis bebes, porque lo que tengo muy claro desde que he empezado este camino es que serán dos.

Por cierto, para aquellas que como yo lo habéis llevado en secreto ¿qué excusas os habéis inventado para faltar al trabajo?

Mmmmmmm, creo que dedicaré mi próxima entrada a ello, creo que será de ayuda para aquellas que estáis empezando y no queréis que se enteren en vuestro entorno laboral.

Capítulo V: Dónde explico las cosas “raras” que he hecho para lograr el embarazo

Voy hacer un pequeño parón en mis aventuras y desventuras en la reproducción asistida. Este post, quiero que sea abierto, es decir que si alguien llega por casualidad a él, pues que diga un poquito si ha llegado a hacer algo fuera de lo normal, para conseguir su objetivo.

Desde que empezó esta locura lo primero que pensé fue en que haría todo lo necesario para poder quedarme embarazada. Y cuando digo todo es TO-DO.

Empecé como la mayoría de la gente, en una herboristería, compré raíz de ñame, maca, omega 3, aceite de coco, jeje, no fue todo de golpe, sino que como era bastante asidua a los foros pues me guiaba por lo que allí decían, durante una temporada tomaba el ñame, luego seguía con la maca…y así, pero lo que a las otras le funcionaba pues a mí no.

Seguía en los foros y lo siguiente que hice fue ir a que me tomasen el pelo, así tal cual, porque me recomendaron un babalawo, una especie de brujo cubano que en teoría me haría una limpieza y me quedaría embarazada. 80 euros que me costó que me echase el humo apestoso de un puro y me escupiesen ron. Resultado negativo.

bioneuroemocion-girona-helena-rufi-03Después de este brujo cubano, me enteré de que había otra terapia en la que te “reprograman” y conocí la bioneuroemoción. Hay un psicólogo muy conocido, Enric Corberá, al que todo el mundo recurre para que le biodescodifiquen. Yo acudí a una que había estudiado con él, Gemma Pitarch.

¿De que va todo esto? No se si sabré explicarlo muy bien. En un principio, la mujer nace con un número limitado de óvulos y desde antes de nacer, ya se sabe que información te transmitirá tu madre a ese óvulo, incluso antes de que ese óvulo se encuentre con el espermatozoide oportuno, y antes que tu madre, fue tu abuela la que mandó la información y antes tu bisabuela y así vas retrocediendo en el tiempo. Es decir que toda tu familia te ha estado dando la información que condiciona tu conducta. En mi caso, según la muchacha, yo no me quedaba embarazada porque mi abuela había tenido 14 hijos, por lo que me había transmitido la información de que el embarazo era malo. Antes de ir a consulta, tuve que llevar mi árbol genealógico con la fecha de nacimiento y muerte de mis familiares mas cercanos. En consulta, estudian tu árbol y de ahí deducen que familiar es el que te hace comportarte de una manera u otra. Después te tumbas en una camilla, te hablan suavemente, “entras” en tu subconsciente y voilà has solucionado tu problema. Obviamente, a mi no me funcionó. La consulta me costó más o menos 60 euros.

Hago pausita y luego os hablo de las constelaciones familiares.

No se donde leí, que las constelaciones familiares te ayudan a conseguir tus objetivos. Pues allí fui yo, a que me constelasen. Otra tomadura de pelo. En primer lugar no me gustó el sitio, una herboristería y en un cuartucho me reuní con la persona que me ayudaría. No se si es porque no estaba motivada, o porque sólo me fijaba en detalles tontos como que no pegaban los estores con la habitación y que a ésta le hacía falta una buena mano de pintura…En fin, que le conté mi problema y nos pusimos manos a la obra. Básicamente tienes que tomar el rol de la otra persona y dejarte guiar por sus emociones, dejando que su energía fluya por tu cuerpo, yo tuve que interpretar a SúperM., a los bebés perdidos y a mí misma. Luego intercambias el papel con el “constelador”. No se que base científica tendrá todo esto, pero cuando ví al tío haciendo de uno de los bebes que había perdido en un aborto, tirado por el suelo, estirando el brazo hacia mí, llorando y gimiendo, mientras me decía “mamá yo te perdono” dije acabo esta sesión y no vuelvo, el tío este está todo loco. Y así fue, solté la pasta, otros 60 euros y me fui y eso que el buen hombre quería que volviese, según él que tenía mucha energía por canalizar. Adiós y muy buenas, no estaba dispuesta a seguir haciendo el tonto y más cuando me acababan de dar de alta en la Seguridad Social por baja respondedora.

Capítulo IV: Donde inicio mi aventura con las IA’s, FIV’s e ICSI’s. Parte 2

Ahí estaba yo, esperando a tener los resultados de mi analítica para poder llevárselos al ginecólogo borde. Volví a pedir cita con él y me pidió otra prueba, una histerosalpingografía, es un estudio donde ven si las trompas de falopio son permeables, es decir que no hay ningún “tope” para que una vez fecundado el óvulo pueda bajar a través de ella para instalarse en nuestro útero. Ésta vez, parece que estaba de buen humor porque le comenté que ya tenía los resultados ya que esa prueba me la había hecho después de mi ectópico. Me dijo que entonces no le hacía falta mas y le pidió a SúperM. un seminograma para comprobar como estaban sus soldaditos. Que ya me los podía haber mandado en la anterior consulta, digo yo….

Otra vez a esperar, entre una cosa y otra ya estábamos a mediados de julio. Mandé a SúperM. a realizarse la prueba y no se si es que estaba en racha o los astros se habían alineado, pero a la semana ya teníamos los resultados. De nuevo en consulta me sorprendió ver que el médico borde se había ido, en su lugar estaba la médica encantadora, que sólo con ver mi historial me hizo el volante para reproducción asistida. Me explicó que por edad, yo ya tenía 35 años y llevábamos más de 6 meses en la búsqueda, podía ir a reproducción asistida sin ningún tipo de problema, que una vez en la unidad de reproducción ya me mandarían los estudios que fueran necesarios. No me lo podía creer, parecía que poco a poco la situación se iba aclarando y en breve ya estaría metida de lleno en todo el proceso reproductivo. Esta vez, sí o sí, sería la  mía.

Ese mismo día, llamé a la unidad de reproducción de mi hospital de la Seguridad Social y me dieron cita para una primera visita para el mes de octubre. Qué rápido, pensé, sólo tengo que esperar 3 meses. Así que, ilusionada, esperé que este tiempo pasará lo mas rápido posible ya que estaba deseando poder ver cumplido mi sueño de ser madre.

Capítulo IV: Donde inicio mi aventura con las IA’s, FIV’s e ICSI’s. Parte 1

Pues bien, ahí estaba yo, viendo que ni con gráficas ni con temperaturas ni leches me quedaba embarazada. El único embarazo que había tenido hasta el momento, no tenía ni idea en que momento habíamos atinado. Incluso a día de hoy, 4 años después, revisando mis ciclos, aún no me cuadran los días fértiles.

En abril de 2011, con mucho miedo le planteé a SúperM. que podíamos tener algún problema y por eso no me quedaba embarazada. Digo con mucho miedo, por que mis suegros son bastante incultos en este tema, les llamo incultos por no decirles algo más fuerte. Esta etapa coincidió con la fecha en la que una prima de SúperM. acababa de tener mellizos gracias a una FIV, mis suegros hacían comentarios fuera de lugar, como “Fíjate en el marido de tú prima, que ni pa’ dejarla preñá vale” o “hay que ser gilipollas para no poder hacer un hijo, que sólo es meterla y sacarla”. Cada vez que escuchaba esos comentarios me hervía la sangre. Como se dice en el lugar de donde soy: “No llames puta a ninguna si tienes niña en cuna”. Pues eso le pasaba a mis suegros. Su querido hijo podía tener algún problema ( o yo) y se lanzaban a juzgar a la ligera sin saber nada de las circunstancias de su sobrina.

Cuando le planteé a SúperM. ir a reproducción asistida, se lo tomó mal, lógico viendo los comentarios de sus padres. Me costó trabajo convencerle, pero lo conseguí y enseguida pedí cita con el ginecólogo de la seguridad social para que me derivasen a la unidad de reproducción de mi hospital de referencia. Diossss!!!!! La persona menos empática y con menos tacto que me había encontrado hasta el momento. Llegó casi a decirme que el embarazo ectópico había sido por mi culpa, que yo podía quedarme embarazada sin necesidad de malgastar los recursos de la Seguridad Social. Mordiéndome la lengua, para no decirle cuatro cosas, me tragué las lágrimas y con toda la calma que fui capaz de reunir le pedí que me derivase, que un experto en fertilidad, sería el que decidiese si yo era apta o no para empezar un tratamiento de reproducción asistida. Lo único que hizo, fue pedirme un análisis hormonal que tenía que ser el tercer día de mi regla. “Menos mal que mis reglas son puntuales y no tengo que esperar mucho”. Meecccccccccccc!!!!!! errooorrrrrrrrrr!!!!!! Cuando llamé para pedir cita para los análisis, me tocó a la típica chica que no se entera de nada y me dio cita, para la semana siguiente, le expliqué como buenamente pude que se trataba de una analítica hormonal que debía hacérmela el tercer día de mi regla y ella erre que erre que no, que me la tenía que hacer el día que ella me indicaba, volví a insistir, que tenía que coincidir con mi menstruación y ella me dijo que las mujeres no sabemos exactamente cuando nos va a venir la regla. Me daban ganas de estrangularla, no lo sabrá ella, pero mis ciclos son muy precisos y puntuales, tanto que sólo les falta llegar el mismo día a la misma hora. La dí por imposible y por no discutir ni montar el numerito, ya había unos cuanto abueletes queriéndose enterar de lo que ocurría, me día media vuelta y me marché. Durante las siguientes semanas lo volví a intentar, pero la respuesta seguía siendo la misma. En fin, que decidí hacerme los análisis con mi seguro. Vuelvo a pedir cita con el doctor borde y me dice que la analítica del privado no le sirve. Que tiene que ser en la Seguridad Social y él en su ordenador puede consultar los resultados. Me vuelvo a callar por no discutir y le pido que me haga un nuevo volante que el otro lo he perdido, ya ha pasado mas o menos unos 2 meses desde la primera consulta. Estamos en junio de 2011. De mala gana, me hace otro y me dice que tenga cuidado y no lo pierda, que no me hará más. Arrrgggggggggg!!!!!!!! Tengo ganas de chillar, de matarle, ya que me volvió a recordar mi ectópico y me dijo que por culpa de gente como yo, la seguridad social estaba colapsada. Menos mal que por mi trabajo estoy acostumbrada a enfretarme a este tipo de personas, pero le hubiese hecho y dicho de todo.

Volví a mi centro de salud con la esperanza que al estar en periodo de vacaciones, me atendiese otra muchacha. Olé!!! parecía que mi suerte empezaba a cambiar. Expliqué a la muchacha mi situación y muy amable me dijo que en estos casos no hacía falta pedir cita, que el día que me tocase, me tenía que acercar al mostrador con mi volante y ellos me darían un número e irían atendiendo por orden de llegada, eso sí, que me armase de paciencia porque iban intercalando las personas que tenían cita previa, con las que como yo no la teníamos. Me dieron ganas de abrazarla. Ya estaba en camino!!!!!!!

Capítulo III: Donde vi que los positivos existen.

Bueno, sí, es cierto, los positivos existen y doy fe de que no son una leyenda urbana.

Estábamos en el año 2010 y ya llevaba varios años viviendo con SúperM. por lo que decidimos formalizar la relación, (también fue porque mi suegra daba por culo diciendo que de 3 hijos que tenía no había sido nunca madrina) y decidimos casarnos en abril de 2011. Aún no había empezado mi locura con las gráficas, las temperaturas, los test…..

Mis reglas siempre han sido puntuales, no fallan ni un sólo día. Así que aquel mes de enero, me vino puntual como siempre, lo único raro era el color y la cantidad. No le di mayor importancia y pensé que sería por los nervios de los preparativos de la boda. Llegó febrero y yo seguía con este manchado raro, era intermitente, a lo mejor manchaba un poquito durante tres o cuatro días se paraba y volví a empezar. Un día, no recuerdo con quién estaba hablando, me dijo que porqué no me hacía un test de embarazo, así que a las 14:00 aprovechando mi descanso para comer, me fui corriendo a buscar una farmacia y pedí una prueba de embarazo, la farmacéutica, muy lista ella me vendió el famoso clear blue digital y me sopló 17 eurazos, menudo palo!!!!!!. Ya tenía mi test, ahora tenía que buscar un lugar donde hacerlo, no podía esperar a llegar a casa, así que me fui corriendo al Carrefour que estaba al lado y entré al baño. No pensé que la hormona que detecta el embarazo podía estar muy diluida, ni en que no era la primera orina de la mañana, ni en que llevaba poco tiempo sin retener el pipí….y al momento apareció el resultado

Resultado de imagen de clear blueEstaba embarazada!!!!!! no me lo podía creer a 2 meses de mi boda y tenía este peazo de regalo!!!!!! Mi primera llamada fue para mi padre y le dije: “Padre, me caso de penalty”. Qué alegría le dí. Luego llamé a SúperM. y finalmente me fui a mi trabajo. Ainssss, que estaba embarazada, así, sin buscarlo como muchas parejas.

Al día siguiente me pedí hora con mi gine y se lo comenté. Según la prueba de embarazo estaba de unas 4 ó 5 semanas así que se tenía que ver algo en una ecografía. Mi gozo en un pozo, no se vio nada de nada. Puede que sea pronto me dijo el gine y como no sabía exactamente la fecha de mi última regla por los manchados raros, me mandó unos análisis de sangre para poder ver el tiempo real que llevaba de embarazo. Pues nada, ha realizarme los análisis, resultado beta de 800, una beta bastante alta que correspondería a lo que habíamos visto en la prueba. Me repitió la ecografía y aún no se veía el saquito gestacional. La cosa pintaba mal, me pidió que me repitiese la beta para ver si se duplicaba correctamente y así lo hice, siguiente resultado a las 48 horas, 10.000. Qué cosa más rara, la beta subía bastante pero seguíamos sin ver nada. Continué con mi rutina, con la única diferencia es que ahora estaba preocupada por mi chiquitín, y le hablaba y le suplicaba que por favor se dejase ver en la siguiente eco, que mami estaba deseando estar con él y que si se quedaba conmigo le prometía una vida llena de cariño y felicidad. Una mañana me desperté con un dolor muy intenso en los hombros y fuertes pinchazos en los ovarios. Busqué en internet lo de los pinchazos y vi que era normal que lo suelen sufrir la mayoría de las mujeres durante el primer trimestre de embarazo. El dolor de hombros pensé que era debido a una mala postura. Seguí mi rutina en el trabajo y a final de la tarde el dolor se hizo insoportable, no podía más, estaba doblada de dolor. Llamé a súperM.  y le dije que me iba corriendo a la clínica, que algo iba mal.

Efectivamente, tenía un embarazo ectópico, es decir el embrión no se había implantado en el útero, si no en mi trompa izquierda. Había estado creciendo en el lugar que no tocaba, por eso el ginecólogo no lo veía. Me ingresaron de urgencias, yo sólo podía llorar, esto no me podía estar pasando, había rozado la felicidad completa y ahora me lo arrebataban. Resultado, me extirparon la trompa izquierda y empezó mi obsesión con conseguir un embarazo a toda costa.

Capítulo II: Dónde me vuelvo una obsesa de la temperatura basal y los test de ovulación. Parte 3

Investigando en páginas web y foros, descubrí los test de ovulación, Otra ayuda más para alcanzar mi meta.

Su uso es muy similar a un test de embarazo. Para que te de positivo tiene que haber 2 rayitas, La raya de control que siempre aparece y otra más. La única diferencia, es que en un test de ovulación no vale que aparezca sombra, para que sea un positivo real, la segunda rayita debe ser igual o más fuerte que la de control. En mi caso, rara vez encontré que fuese así. Siempre me aparecía la segunda raya muy clarita. Me hacía uno por la mañana y otro por la noche y siempre era más marcado el último.

Solía comprar en internet, no recuerdo la página, un pack que incluía 27 test de ovulación y te regalaba 6 de embarazo. Para mí perfecto, por que como he dicho soy adicta a este tipo de test. Pensé en comprarme el de clear blue, pero me echó para atrás el precio, los recambios costaban aproximadamente 50 euros 20 unidades.

Así, con gráfica en mano y test de ovulación me dije: “Labeatrino, esta vez, sí que sí. Esta vez no se te escapa el óvulo de las narices”.

Lo que no pensé y me di cuenta más tarde, fue que en ese tiempo SúperM. aguantó carro y carretas, nuestras relaciones sexuales se convirtieron en algo mecánico. No lo hacíamos porque nos apetecía, si no que nos regíamos por la gráfica de la temperatura y los test de ovulación. Hasta hubo un momento en que SuperM quería que lo hiciésemos y yo, gráfica en mano, llegué a gritarle que era un egoista, que no se daba cuenta de que si lo hacíamos en ese momento, sus espermatozoides no estarían en forma para mis días fértiles, que sólo pensaba en el sexo. SúperM. no dijo nada, simplemente me dio un beso en la frente, se vistió y se fue a dormir al sofá. Ahí, fue cuando me di cuenta que mi vida sólo se basaba en la búsqueda de mi embarazo, que no estaba disfrutando de mi vida en pareja y tenía que hacer algo, porque sí, mi mayor deseo es ser madre, pero no a costa de perder a una persona que lo da todo por mí y que se desvive por hacerme feliz. Así que decidí plantearle al día siguiente ir a reproducción asistida.